48 de 1.001 canciones que hay que oir antes de morir.- “Le gorille” por Georges Brassens (1952)

Nota: extractado de la Wiki que cada día estoy mas vago.

Georges Brassens (19211981) fue un cantautor francés, exponente relevante tanto de la chanson francesa como de la trova anarquista del siglo XX.

Alcanzó la fama gracias a las melodías de sus canciones, sencillas y elegantes  y a sus letras, variadas y elaboradas. Se le considera uno de los mejores poetas franceses de la posguerra (ganó el premio nacional de poesía).

Puso música a poemas de muchos otros escritores, como Louis AragonVictor Hugo, entre otros.

El primero en interpretar sus temas en español ha sido Paco Ibáñez, que cantó varias de sus canciones.

También interpretaron a Brassens Javier Krahe (“La tormenta”, “Marieta”), Joaquín Carbonell y el chileno Eduardo Peralta que tiene un disco completo dedicado a Brassens conteniendo versiones de, entre otras: Brave Margot, Fernande, Jeanne, y Le fossoyeur.

En 2009, el cantautor español Albert García tradujo “Les copains d’abord” con el nombre de “Compañeros de viaje”, una de las canciones de Brassens más conocidas en Francia, pero que, a diferencia de “La mauvaise réputation”, “Marinette” o “Le gorille” no había sido aún traducida al castellano.

Le gorille (El gorila) cuenta de manera sarcástica la anécdota de un gorila con un gran miembro que se escapa de su jaula. Como el simio no ha iniciado aún su vida sexual, lo primero que procura tras su fuga es copular y para ello agarra a un juez que se encontraba en el lugar. La canción contrasta el carácter inquebrantable con que los jueces sentencian frente a los gritos de socorro del magistrado mientras es violado por el animal. El estribillo de la canción (Gare au Gori-i-i-i-ille, “cuidado con el gorila“) es ampliamente conocido. Esta canción fue considerada pornográfica y prohibida por algún tiempo.

Adjunto la letra, según la interpretación de Joaquin Sabina y Joaquin Carbonell que al parecer no sigue exactamente la letra de Brassens pero la chicha de la cosa esta recogida.

Bueno, pues una coñita menor que musicalmente hablando vale mas bien poquito, así que le casco un 1 que ya vendrá D. José a levantar el miembro…digo, la nota del gorila.¡Cuidado con el gorila!

A través de las anchas rejas
de la jaula de un bello zoo
Contemplaba un grupo de viejas
un gorila muy juguetón;
sin ningún pudor las comadres
Señalaban cierto lugar
Que como es natural mi madre
Me ha prohibido aquí citar.
Ojo al gorila

De repente se abre la puerta
de la jaula del animal
¿Cómo es posible que esté abierta?
alguien debió cerrarla mal;
El mono al verse sin grilletes
En vez de ¡Viva la libertad!
Dijo tocándose el paquete
“Hoy pierdo la virginidad”.
Ojo al gorila

El guardián con gesto afligido
pensó para si “¡Santo Dios!
Es un gorila reprimido
y la culpa la tengo yo”;
y todas las viejas curiosas
de que al principio les hablé
pusieron pies en polvorosa
a pesar suyo, yo lo sé.
Ojo al gorila

Incluso aquellas que miraban
al gorila como a un don Juan
fingieron estar asustadas
por aquello del qué dirán;
el fornicio les daba miedo
pero ustedes y un servidor
sabemos que el quiero y no puedo
es un suplicio mucho peor.
Ojo al gorila

Todo el mundo alocadamente
huye lejos del animal
salvo una vieja indiferente
y un joven juez sin moral;
El mono al ver el fracaso
Y que todos huyen de él
empezó a acelerar el paso
hacia la vieja y hacia el juez.
Ojo al gorila

“¡Bah!” decía la solterona
“¿cómo un mono me va a querer?
Si al menos fuese yo una mona
pero soy toda una mujer”
Y el juez pensaba insobornable
“Que el elegido sea yo
es completamente improbable”
Ya veremos luego que no
Ojo al gorila

Supongamos por un instante
que igual que el mono debe usted
elegir como dulce amante
bien a una vieja, bien a un juez;
pienso que si esta alternativa
la debiera decidir yo
la vieja, aun sin ser atractiva
sería el objeto de mi elección.
Ojo al gorila

Pero aunque el bueno del gorila
sea Tarzán haciendo el amor
por el contrario cuando cavila
da más gatillazos que yo;
con que en vez de optar por la vieja
como haríamos usted o yo
agarrando al juez de una oreja
bajo a un árbol se lo llevó.
Ojo al gorila

lo que viene después es algo
que hubiera querido contar
pero me estimo en lo que valgo
y no quiero degenerar;
basta decir que el juez gemía
y que luego empezó a gritar
como el hombre que el mismo día
él había mandado ahorcar.