77 y 78 de 1.001 canciones que hay que oir antes de morir.- “Knoxville girl” (1956) por The Louvin Brothers y “Ella” por José Alfredo Jiménez (1.956)

Hoy tenemos dos entregas, pues la primera no merece una entrada monográfica si no un puyazo en toda regla.

El primer tiroriro es una balada country que va de un asesinato. No soy amigo de la corrección política (que es la moderna censura con otros trajes) pero siempre he rechazado la banalización de algo tan serio como la violencia. En esta canción, al ritmo de una música amable se “canta” el asesinato de un ser humano (en este caso, es una mujer pero me daría igual que fuese hombre o un alienigena) banalizando la cosa a extremos denunciables (tengo claro que una versión con letra en español de esta canción hoy día seria inviable)

Maldita la gracia que me hace. Me pasa con esta canción lo mismo que me pasa cuando veo “El hombre tranquilo” de Ford” o “Pulp fiction” dos presuntas obras maestras: a mi lo único que me producen cuando las veo es un rechazo total por esa trivialización de la crueldad y la violencias humanas de las que se hace mofa y divertimento. “Estará en mi ADN” (como se dice ahora)

Por tanto, en justo castigo a estos dos machitos redomados les arreo un 1. Vean los que farfullen el inglés la brutalidad de los dos parrafitos adjuntos.

She fell down on her bended knees for mercy she did cry,
Oh Willy dear don’t kill me here, I’m unprepared to die,
She never spoke another word, I only beat her more,
Until the ground around me within her blood did flow.

I took her by her golden curls and I drug her round and around,
Throwing her into the river that flows through Knoxville town,
Go down, go down, you Knoxville girl with the dark and rolling eyes,
Go down, go down, you Knoxville girl, you can never be my bride.

La segunda entrega, en el fondo es otra canción country (en el sentido de que pertenece al folklore popular) pero mejicana y también va sobre el abandono de un hombre por una mujer pero aquí la cosa se trata por cauces mas civilizados.

La canta José Alfredo Jiménez nacido en 1926 y fallecido en 1973, que es considerado el mejor cantautor de música ranchera de todos los tiempos. Compuso tropecientas canciones; principalmente rancheras, huapangos y corridos, todas ellas reconocidos por su calidad y su sencillez melódica. Temas como El rey, su canción más popular, le hicieron famoso en México y en todo el mundo.

Aunque nació en un pueblo llamado Dolores Hidalgo, del estado de Guanajuato, a los 8 años llegó a la Ciudad de México. Pese a demostrar tempranamente su talento innato para la composición, el éxito tardó en sonreírle. Durante su juventud ejerció los más variados oficios, desde futbolista en el Marte (un equipo de primera división) hasta el de camarero en un restaurante en el que trabaría una amistad providencial con el hijo del dueño, guitarrista del trío Los Rebeldes.

En 1948, acompañado por el trío Los Rebeldes, cantó por vez primera en la radio. Pero no fue hasta 1950 cuando comenzó a ganar fama gracias a su canción Yo  que sería el primer título de una larga lista de éxitos. Comenzó así una fructífera carrera que lo convirtió en el más destacado compositor de canciones rancheras en México; los mejores cantantes e intérpretes se disputaban sus temas para incluirlos en su repertorio.

Sus melodías fueron interpretadas por Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía, y María Dolores Pradera, y Chavela Vargas, entre otros. De entre sus canciones, son especialmente recordadas El rey, No me amenaces, Amanecí en tus brazos, Paloma querida, Caminos de Guanajuato, Caballo blanco y Un mundo raro.

Muere en 1973 con 47 años, a consecuencia de una cirrosis hepática que padecía desde años atrás. Sus restos descansan en el cementerio de su pueblo natal. Al parecer por su derrochador estilo de vida, su familia no tuvo recursos económicos suficientes para los gastos del funeral, que fueron cubiertos por la “SGAE” mexicana.

Asociar la producción de José Alfredo Jiménez con la bebida y la parranda es inevitable, pues llegó a tener serios problemas con el alcohol. Sus canciones hablan casi siempre de la pena amorosa que encuentra refugio directo en su buena copita de tequila, o en toda la botella si es necesario: la cantina es el  confesionario.

José Alfredo Jiménez obtenía su inspiración de sus propias vivencias, que plasmaba en sus letras con sencillez y claridad, tratando sobre todo las desventuras amorosas.

El tiroriro de hoy es una buena muestra. Por cierto, en el video, José Alfredo para de cantar en un momento dado y anuncia que sigue con la letra original; parece que va a soltar una barbaridad (que hubiera sido censurada previamente o algo así) pero no hay nada de eso (me ha dejado con la mosca detrás de la oreja la inopinada paradiña).

Me gustan las rancheras y me hace mucha gracias toda la parafernalia que las rodea y los gritos que se oyen por ahí (¡¡¡aaaay José Alfredo no te achicotales !!!) así que 4 estrellas, y brindo con mi vasito de tequila por “ella”.

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5 comentarios el “77 y 78 de 1.001 canciones que hay que oir antes de morir.- “Knoxville girl” (1956) por The Louvin Brothers y “Ella” por José Alfredo Jiménez (1.956)

  1. Lo primero: no sabe usted el cariño que tengo en aumento cada semana a este blog suyo. Es cierto que algunos “tiroriros” son de los que pasarán al olvido totalmente pero otros son auténticas piezas extraordinarias y es un placer leer la información tan esmerada que usted aporta y que algunos no nos cansaremos de culturizarnos musicalmente gracias a su esfuerzo y dedicación. Y el que quiera ver algún atisbo de peloteo en mis palabras que se la machaque al sol.

    La canción de The Louvin Brothers me la trae al pairo. Country do-fa-sol-fa-sol-do tararí que te vi y otra vuelta y tócame las narices y como no me pares estoy toda la noche así y te pongo voz gangosa. Mi inglés es de un nivel muy muy muy bajo, con lo cual no sé qué nos cuentan. Pero me da lo mismo. ¡Camarrerou,
    mierda pa’l perro!

    En cambio la ranchera es un clásico de cinco estrellas (que rápidamente puntúo, sabiendo además que pronto aparecerá por aquí el tercero en discordia para ponerla a parir, ya que no es una BSO del Williams o del Morricone, ni es soul ni
    la cantan en francés).

    Y le dejo con una pieza que se convertirá en tiroriro en 1959.
    Escúchela y luego fíjese en la segunda pieza. ¿Usted entiende que le pueda
    gustar la primera y no la segunda? Ojo, yo pondría 5 estrellas a la de Ray y 3 a la de Los Teen Tops, no comparo calidades, sino ritmos. Pero, claro, hay que sentir el ritmo y eso sólo se siente cuando te pones a bailar. Ambas me incitan al baile.

  2. No me han gustado las de esta semana. Un uno y un dos. La de Ray Charles y la Plaga sí están bien. Lo que me gusta son los Doors. Sobre todo la canción de L.A.Woman, que es la mejor que hicieron.

  3. Parece que la primera canción tiene un origen complejo y difuso que se remonta nada menos que al siglo XVII y múltiples versiones y derivaciones. De ahí que, efectivamente, con esa letra produce estupor ajeno. Al margen de su historia, musicalmente me deja indiferente (*). Tienen los antecedentes (en inglés) aquí:
    http://en.wikipedia.org/wiki/The_Knoxville_Girl

    La segunda, pues me interesa igual que cualquier otra ranchera, o sea, poco. Nunca he visto ningún atractivo en este género tan “racial” (por describirlo de algún modo). (*)

    Y ya que me voy a Congo les dejo con esta espléndida representante suya (y gloria nacional) que les canta en lingala, la lengua autóctona, :

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