68 de 1.001 canciones que hay que oir antes de morir.- “Let´s do it” por Ella Fitzgerald (1.956)

Ella Fitzgerald, nació en 1917.

Su andadura musical comenzó en 1934, cuando se presenta como bailarina en un concurso en Harlem. Cuando sale a escena, por lo visto, queda paralizada por el miedo y se pone a cantar. Los presentes quedan entusiasmados con una chica de 16 años que canta con naturalidad, frescura, y con un sentido del ritmo envidiable. Gana el primer premio. Tiene la suerte de que entre los presentes está un músico que convence a un tal Chick Webb para que la incorpore en su orquesta en 1.935. Con este señor Webb se casaría posteriormente.

A la muerte de Webb en 1.939, Ella decide quedarse en la orquesta, que a partir de entonces, pasa a llamarse “La gran orquesta de Ella Fitzgerald“, pero en 1942 disuelve la formación.

Empezó entonces su trayectoria como solista grabando su primer álbum, My Wubba Dolly. Su cálida voz, aunque nunca tan intensa como la de Billie Holiday, (veremos que dice D. Bakunin) tenía un aire distinguido y elegante, llegando incluso a veces a parecer ingenua e infantil. Otra señora que citan junto a Ella es Sara Vaughan, vaya Ud. a saber. Ya saben que yo en general de jazz sé menos que de la liga española de jurgol de segunda división.

Su camino se cruza con Louis Armstrong, con quien grabará unos discos memorables, y de donde aprende el difícil arte del scat” (uso de la voz de forma instrumental mediante la entonación de sílabas improvisadas) dejando muestras imperecederas de ese arte en temas como: “Lady Be Good“, “How High The Moon” o su primera versión de “Flying Home“. En el tiroriro de hoy hay una muestra de scat, donde Ella después de cantar la canción pierde el sentido y se lanza como una posesa a una serie de piruetas vocales que el saxofonista apenas puede seguir…

A partir de 1949 comienza una gira mundial con la “Jazz At The Philharmonic“, actuando con los mejores instrumentistas del jazz logrando que la critica le reconozca con el titulo que ya siempre le acompañó: First Lady Of Song(Primera Dama de la canción).

Sus encuentros con músicos de jazz, dieron lugar a discos y grabaciones memorables.

Las colaboraciones con Duke Ellington, Count Basie, Louis Armstrong son autenticas obras de arte. Pero, sin lugar a dudas, el mejor legado de Ella está contenido en los discos titulados genéricamente como Song Books”, del que el tiroriro de hoy es una muestra.

Los Song Books” fueron grabados a lo largo de ocho años y  fueron dedicados a: Cole Porter (1956); Rodgers & Hart (1956); Duke Ellington (1957); Irving Berlin (1958); los hermanos, Gershwin (1959); Harold Arlen (1961); Jerome Kern (1963) y Johnny Mercer (1964).

Sus grabaciones con orquestas están consideradas entre las mejores de la historia del jazz. Para los aficionados al jazz, posiblemente su mejor trabajo es Ella Fitzgerald sings the Cole Porter songbook (1956) álbum que incluye la versión definitiva de Every time we say goodbye, uno de sus mayores éxitos, aunque también hay que destacar grabaciones como Lady be good (1946) o A Tisket A Tasket (1968). Y coño, el tiroriro de hoy.

Entre 1957 y 1958 interpretó con la colaboración, una vez más, de Louis Armstrong, la ópera de George Gershwin Porgy and Bess, en una excelente versión jazz de la misma.

El pollo que ha escrito este texto (y del que yo hago un copy and paste con variaciones) dice que en la historia del jazz, no ha existido una vocalista femenina como esta mujer. Cantante insuperable de bigband, se encontraba igualmente a sus anchas en ambientes mas reducidos, en trío con el clásico formato de piano, contrabajo y batería. Fue una artista de gran versatilidad, pues no se ciñó al jazz, sino que también interpretó blues, swing, salsa, gospel, canciones infantiles e incluso bossa-nova.

 Murió en 1996, con 79 años

En cuanto al tiroriro de hoy, las mentes mas despiertas habrán adivinado que pese a la cita del “fall in love” (o enamoramiento) lo que esconde la canción es una autentica loa al alegre fornicio carnal. En la canción, como apreciaran los seguidores que se manejan con soltura en el idioma de Sekspir se hace un repasito a todas las especies animales, nacionalidades (hasta salen españoles) y géneros diversos que se dedican a hacerlo (“do it”) como posesos…que si la abeja que si los letones, que si las ostras…O sea, que lo del fall in love es una añagaza, pero en realidad la canción se dedica al noble arte de la “caidita de Roma”.

Yo le voy a dar tres estrellitas y hago firmes deseos para que mis seguidores lo do it mogollón en las entrañables fiestas y en 2.013, que esto es lo único gratis que nos queda (hasta que Montoro diseñe la tasa coital)

NOTA: El video no corresponde al original que ha sido retirado por la pachanga esa de copyright.

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5 comentarios el “68 de 1.001 canciones que hay que oir antes de morir.- “Let´s do it” por Ella Fitzgerald (1.956)

  1. La verdad es que poco puedo añadir pues el texto que usted ha puesto aquí es de lo mejorcito que se puede escribir sobre Ella. Y, oiga, yo no soy un experto en jazz, me gusta, me apasiona, pero sólo puedo hablar de eso, de gusto y pasión.
    Sólo una cosa más. Su voz era maravillosa, pero en su contra creo que le faltaba implicarse con más sentimiento en cierto tipo de canciones. Algo parecido (en mi opinión) ocurría con Louis Armstrong, que todo el sentimiento lo dejaba para la trompeta y cuando cantaba parecía estar más pendiente de hacer gracia al público (sobre todo al público de piel blanca) que de otra cosa y no discuto con esto
    su voz.
    Para mí, Ella Fitzgerald junto a Billie Holiday y Sarah Vaughan, las tres más grandes cantantes de jazz. Y no se pueden comparar entre ellas. Es como si se quiera hacerlo con Bach, Mozart y Beethoven.
    Cinco estrellas de cinco puntas, por favor.
    Y aquí le dejo una BSO que, por supuesto, tarde o temprano saldrá en cierto “blog sabanero”, gracias al creador o al tocapelotas (versionada), pero saldrá. Incluso en “findesemanales”, en otra versión.

  2. Pues, como de costumbre, D. Bakunin y yo, en las antípodas musicales. Para no divagar, el tema me deja frío, salvo el tiroriro final de la Fitzgerald, que me pone especialmente de los nervios.

    Y en cuanto al tema de Mancini creo haberlo visto en alguna recopilacion de “lounge”, precisamente por su recomendada audicion mientras se sube o se baja en el ascensor del hotel. (Y no es que me desagrade. Agradable, es).

    • A usted le pone de los nervios el difícil arte del “scat”.
      A la soprano Netrebko le pone de los nervios el cálculo infinitesimal.
      A un servidor le pone (no de los nervios) ella y su voz.

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