61 de 1001 canciones que hay que oir antes de morir.- “Tutti frutti” por Little Richard (1.955)

Estamos ante un clásico con esa maravillosa y sorprendente aperturaWomp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom” (que supuestamente intentaba ser una parodia onomatopéyica de una introducción de tambor)

Vuelvo a leer por ahí, otra vez, que esta canción, representó el nacimiento del R&R, afirmación que los seguidores de estos tiroriros, ya habrán oído como una decena de veces, así que no le daremos ningún crédito (“credibilidad” que se dice hoy, por ese prestigio que tienen las palabras largas, como decía Lázaro Carreter)

El video pertenece a la película, “Don´t Knock the door de 1.956, pelicula que no debe ser muy buena, no aparece ni en FA, pero bueno, a esa peli pertenece la escena que he subido con esa genial pareja de bailarines. Fijense Uds, tambien en el bateria que hay por ahi, que carece de cuello…

Y como me quedo corto, ahi van algunos datos biograficos de Litte Richard.

De sí mismo decia que se consideraba como el “arquitecto” del rock and roll, pero que el color de su piel le apartó de la gloria acaparada, entre otros, por Elvis, que por cierto tambien interpretó esta canción…

Proveniente de una familia humilde,  fue el tercero de doce hijos, pasando su infancia más próximo a su madre que a su severo padre. Gracias a ella, recibió clases de piano. Perteneciente a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, aprendió música gospel en las iglesias pentecostales del sur de Estados Unidos.

A los 13 años, su padre lo echa de casa escandalizado por sus escarceos homosexuales. Libre de la opresión familiar se dedica a cantar en bares, tugurios o en la esquina de la calle, para ganarse la vida. Un matrimonio blanco lo rescata de ese mundo y le animan a desarrollar sus aptitudes musicales en el club que regentan.

En 1951 gana un concurso local y es invitado por RCA Records con la que grabaría unos temas que no cuajan. En 1953 decide formar su propio grupo, con el nombre de The Upsetters.

Viendo que su carrera se estanca en 1955 envia una maqueta a otra discografica. Durante una pausa en una de las sesiones de grabación, Richard comenzó a cantar de manera improvisada el tirorioro de hoy, una canción bastante obscena que ya venia interpretando en sus actucaciones.

Eso si, cambió la letra original “Tutti Frutti, good, booty / If it don’t fit, don’t force it / You can grease it, make it easy” (“Tutti Frutti, buen culito / Si no entra, no lo fuerces / puedes engrasarlo, para facilitarlo“) a “Tutti frutti, all rooty, a-wop-bop-a-loon-bop-a-boom-bam-boom” porque se consideraba pelin fuerte (además, “Tutti-frutti” en argot significaba “gay“). 

La canción, con su onomatopéyico “Womp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom!“, se convirtió en modelo para muchas otras pequeñas canciones futuras de Richard, tocando su piano con su ritmo implacable. En los siguientes años, Richard tendría varios éxitos más: “Long Tall Sally“, “Slippin’ and Slidin'”, “Jenny, Jenny” y “Good Golly, Miss Molly“. Su estilo frenético se puede ver en películas como la mencionada y en otras como The Girl Can’t Help It (1956)

Richard detuvo su carrera musical de forma repentina en 1957, durante una gira por Australia. Parece ser que su decisión tuvo que ver con el incendio de uno de los motores del avión en el que viajaba. Debio acojonarse bastante, así que después de aterrizar, se quitó de los dedos cuatro anillos de diamantes valorados en unos 8.000 dólares y ahi que fueron a parar a un rio cercano. Ingresa en una universidad cristiana en Alabama para estudiar teología y se hizo ministro de la cosa del septimo cielo o sello, o como se llame la cosa.

En 1962 regresó con gran recibimiento en su gira por el Reino Unido. Los Rolling Stones, y los Beatles fueron grandes admiradores suyos, incluso llegó a acompañar a los Beatles en alguna su gira.

En los años 70 sus excesos sexuales y con las drogas hicieron que su iglesia lo rechazara, aunque luego parece que se regeneró, dejo las drogas y fue readmitido, que la iglesia (a veces) todo lo perdona.

Ahora tiene 80 castañas.

Un cinco con un  grito de ¡Womp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom!para un clásico de todos los tiempos.

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Un comentario el “61 de 1001 canciones que hay que oir antes de morir.- “Tutti frutti” por Little Richard (1.955)

  1. Cinco estrellitas para Tutti frutti (por cierto alguien ha pasado por aquí y no se ha molestado en votar su aporte, ya sabe, ya le conoce).
    Hoy tocaba defender ante el mundo ignorante a Bill Evans.
    Pero cada uno tiene un grado de sensibilidad personal para la música…y es inútil machacar con ello.
    Cierto viajero pasó por esta isla y no se le ocurrió otra cosa que poner un enlace a una interpretación de Bill Evans, llamado “el poeta del piano”, muerto en 1980 (ojo, no lo confundan con el Bill Evans saxofonista que aún vive y colea), como decía, una interpretación bastante bastante pobre del Tema de Amor de Espartaco, que a mí tampoco me gusta. Pero, haciendo hincapié en comentarios anteriores, el jazz te da la posibilidad de sumergirte una y otra vez en un tema musical y expresar cada vez de una forma diferente lo que ese tema te aporta en determinado momento.
    Como prueba de ello ahí dejo otra versión del tema en cuestión a cargo del gran Bill, una versión más melancólica, con más sentimiento, con más poesía. Claro que si el jazz ná de ná, después oir la interpretación el jazz seguirá siendo ná de ná.
    No se puede acusar de mediocre (por ejemplo) a Iker Casillas por un error en un partido…sobre todo cuando no se entiende de fútbol.

    DonJosé Asecas

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