Hoy las celestinas postmodernas se llaman Victoria Milán y operan en Internet.

Me restriego los ojos varias veces delante de un cartel que empapela las paradas de autobuses de Madrid para leer con asombro y tristeza lo siguiente:

 ¿Estás casada? Ten una aventura, revive la pasión.

Mi curiosidad me lleva a una Web donde los casados (hoy habría que decir el grotesco y mitinero “casados y casadas”) pueden registrarse para que una Celestina (disfrazada en glamouroso nombre) haga, con –adivino- jugosos beneficios económico lo que han hecho siempre las Celestinas desde que Rojas las definiera como viejas y putas.

No sé si es vieja y puta la tal Victoria Milán, lo que sí se es que tiene menos vergüenza que ese tipo de Andalucía que tenia ya una jugosa subvención por ERE el día de su nacimiento: hacer esa apelación a la infidelidad conyugal no es una afrenta contra el matrimonio católico (como podrá celebrar alguno con regocijo) sino una frívola llamada a incumplir uno de los principios fundamentales del matrimonio civil y de las parejas de hecho. La fidelidad es un elemento esencial en todas las culturas civilizadas y su inobservancia en forma de poligamia (que seria la infidelidad institucionalizada) propia de culturas medievales.

Nadie está obligado a casarse pero los que así lo deciden tienen la obligación moral y civil de mantener un compromiso de fidelidad, que no viene impuesto por antiguas morales y anquilosadas religiones sino por el sentido común y por compromisos libremente asumidas.

Hacer una llamada a la ruptura de ese compromiso, de esa obligación civil, es como animar a los inquilinos a que dejen de pagar a sus caseros, a los padres que dejen de pagar la manutención de sus hijos, o los hijos la asistencia debida a sus padres. Es hacer pasar por loable lo que éticamente es repugnante.


 –         ¿Harto de pagar el colegio de sus niños?. Recupera otra vez tu poder económico y disfrutalo en nuestra propuesta de viaje a las islas Fidji gracias a Victoria Milán

 

–          ¿Te agobia pagar la residencia de tu padre? Pasa de tu viejo, y transforma ese estéril gasto en inversión en nuestros paquetes de ocio que te permitirán gracias a los servicios de Victoria Milán…

 

–         ¿Fastidiado por pagar todos los meses la renta de tu casero?…Victoria Milán te exonera de tan onerosa obligación proponiendote una mejor inversión con su producto estrella…

Por supuesto, los perspicaces inventores de este cochambroso y viejo negocio celestinesco se han cuidado muy mucho de que en la publicidad la apelante a la infidelidad sea mujer y no un hombre, pues hoy en la asfixiante corrección política, un cartel con un hombre que dijera “¿Estas casado? Ten una aventura, revive la pasión” duraría el “cero coma” que llevaría detectarlo y desmontarlo a las brigadas político inquisitoriales de Bibiana.

Como diría mi abuela (con razón) : ¡Qué no veremos, hijo!

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6 comentarios el “Hoy las celestinas postmodernas se llaman Victoria Milán y operan en Internet.

  1. Se puede decir más alto, pero no más claro.

    Gracias por el artículo.

    Como tú, llevo unos días totalmente abochornado por la iniciativa de esta gentuza…

    Por favor, si te enteras de cualquier acción que se vaya a tomar contra estos indeseables, dímelo para poder sumarme y colaborar en la medida de lo posible.

    Gracias otra vez,

    Saludos

    • ¡Gracias a tí Ramón por tus comentarios!

      Desgraciadamente, sólo nos queda el tradicional recurso al pataleo. Yo les mandé un correo diciendoles resumidamente lo que expongo en el artículo. Siempre digo que la accesibilidad que te permite Internet es un gran invento; te facilita cagarte en mucha gente de forma muy comoda y sencilla. Antes tenias que mandar una carta, ponerle un sello, etc…hoy a golpe de click les dices a estos tipejos que son unos impresentables y a lo mejor no obtienes nada pero te quedas muy a gusto y con la conciencia muy tranquila. Yo te animo a que tambien lo hagas: tienen una dirección de contacto en la Web donde se puede uno despachar a gusto…

      Como digo en el artículo, la unica manera en que se podría haber metido mano a este chiringuito hubiese sido si negligentemente hubiesen puesto en vez de una “¿Casada?” un “¿Casado'”?. Entonces el asunto, habria abierto todos los telediarios de todas las basurientas cadenas privadas por el ataque intolerable a la mujer, anuncio sexista, machista, y toda la cansina letania al uso en estos casos etc…hubiese sido motivos de comparecencias parlamentarias y se hubise liado un gran escandalo. Las tropas inquisitoriales bibianescas estarían en esto momento abriendo expedientes sancionadores con cuantiosas multas.

      Pero como la cosa esa de la igualdad solo funciona en un sentido (esto es, hoy en los anuncios de televisión está prohibido que una señora ensene el culo y permitido y animado la exhibición del culo masculino) pues me temo que no hay nada que hacer…

      Un saludo y gracias
      Álvaro

  2. Voy a ser breve porque estoy liado con el curro y con mi lucha contra las tropas nacionalsocialistas que gobiernan en este satélite del MAEC.

    Como siempre, tus artículos son rejonazos, parece que lanzados al viento, pero..,¡qué satisfacción darlos y dejarlos ahí, quizás para siempre!

    Tengo pendiente un comentario algo más extenso, en mi línea de siempre.

    ¡Ah, bienvenido Ramón! Te animo a publicar futuros comentarios.

    Bakunin3

  3. Crónicas de un cabreado (Capítulo 1º)

    Vivimos en un país de mierda donde cada cual hace lo que le sale de sus soberanos cojones o de sus santos ovarios y se pasa las leyes, las normas y el respeto a los demás por el mismísimo ojo del culo.

    El límite de velocidad está puesto para prudentes (pocos, menos hombres que mujeres) y viejos que conducen (también pocos, muy afortunadamente). Los semáforos no son respetados por todos. La gente aparca en doble fila y no lo hace esporádica sino habitualmente. Si les parece bien aparcan aquí y ya está. Si quieren girar a la izquierda aunque esté prohibido pues giran y no pasa nada.

    En mi barrio, en cierta calle, justo en la esquina donde para girar a la derecha hay que hacer malabarismos para no darte con los coches estacionados a un lado y los coches que vienen en el otro sentido, solía aparcar todos los días en doble fila un todo-terreno azul con un llamativo cartel en la parte trasera sobre cierto pueblo de La Rioja (esto por si alguna vez lo lee, para que sepa quién lo hizo). A la quinta o sexta vez que tuve que pasar por allí (de copiloto, pues yo no conduzco) le dejamos un buen recuerdo en el lateral, desde el faro trasero hasta el faro delantero en forma de estría de un centímetro de espesor (lo que medía la punta del destornillador usado). No he vuelto a verlo en dicha esquina.

    Y es que hay gente que va por la vida sin pensar en los demás. Primero son ellos, luego ellos y después ellos. ¿Y qué vas a hacer? ¿Darles un cursillo sobre educación vial o respeto al prójimo? A mí, siempre que pueda, estos tipos no me tocan los cojones. Ya cuando tenía dieciocho años fui a cantarle las cuarenta al vecino de la casa de al lado, propietario de un bar-restaurante muy conocido por su excelente marisco («Casa Rafa», por más señas), porque dejaba el perro en el bar los fines de semana que él se iba al campo, a la playa o a donde carajo se le antojara, y el chucho se quejaba y ladraba y daba por culo a toda la vecindad. “Las vitrinas que muestran los centollos y los bogavantes, ¿cuestan mucho dinero?”, le dije y no pareció entender de qué iba el asunto. “No quiero volver a oir al perro ni una puta noche más, ¿está claro?”, le espeté. Me miró unos segundos hasta que su cerebro comprendió. “No te preocupes, chaval, no va a volver a suceder.” Y me invitó a una jarra de cerveza y unas gambas para hacer las paces. Y el perro no volvió a ladrar por las noches.

    Yo no digo que todos lo hagan con mala leche, es posible que la mayoría lo hagan sin pensar, pero alguien tiene que obligarles a pensar en los demás, no sé, quizás sea mi carácter intransigente en ciertas cosas…

    ¿Y qué me decís de los que dejan en los centros comerciales el carro en medio del pasillo para que tengas que ir haciendo eses? Os podéis imaginar a dónde van a parar, ¿verdad? Cuando el dueño del carro se vuelve con mirada asesina le espeto de medio lado: “Que no has comprado el pasillo, que no estás solo en el mundo”, o algo así. ¿Que no se había dado cuenta? Sólo sabes lo que es un dolor de muelas cuando te duele una muela. Hay que darles duro. Y si por hacer el coche que va delante algo indebido tienes que joderte le tocas el claxon hasta quemarlo, porque no puedes dialogar con cenutrios.

    Hay que evitar la violencia, yes, pero que no te tomen por gggilipppollas. En el aparcamiento del trabajo una tipa estúpida, más fea que un moco, plantó su Passat delante del coche del compañero que me lleva a casa y cuando llegó el momento de irnos nos tocó esperar media hora hasta que la señora se dignó a aparecer con una sonrisa de conejo (como si hubiera sido una gracia, una broma, vamos). “La próxima vez que nos estés impidiendo la salida te rajo las cuatro ruedas”, le solté en plan macarra. “Pues voy a ir a decirle a la Vicesecretaria que me has amenazado”. “Como si se lo dices a tu madre; hala, corre a chivarte”, contesté. Por supuesto que la Vicesecretaria no me llamó al orden (mejor para ella). La fea estúpida (parecía un pajarraco) jamás volvió a dejar el coche donde se le antojara, estorbando la salida de otros. Tengo que reconocer que la tenía «gato» desde hacía tiempo por hipócrita, más falsa que una moneda de tres euros…

    El caso es que, desgraciadamente, con algunos sólo podemos usar los malos modos para que aprendan.

    DonJosé

    • Don Jose, le veo a Ud muy indignado, barrunto que hoy pasará la noche en Sol, ja, ja,ja…

      Yo D. Jose cada dia me parezco mas a mi padre que en paz descanse cuando osadamente “llamaba la atención” (hasta la expresión ha quedado antigua) a cualquiera soplapollas incivico. Claro, entonces no te exponias a los riesgos de sufrir un navajazo de un adolescente, cosa a la que que con probable riesgo se expone hoy en dia cuando llamas la atención de cualquier niño de 14 años al que le reprochas la suelta de la bolsa de patatas en el primer sitio que le sale de los huevos.

      Yo, aunque mi complexion física aconsejaria prudentemente lo contrario, soy de los que si un señor tira los plastiquillos del tabaco conduciendo en el coche le hago un toquecillo de claxón y oscilo el dedo como se hace con los niños pequeños para afearle su conducta, de los que si alguien deja el coche en un paso de cebra le pongo los limpiaparabrisas mirando al cielo (a lo del rayao no he llegado pero tiempo al tiempo, en algunas ocasiones les he dejado una nota de http://www.aparcascomoelculo.com (web que te recomiendo), que reprocho a la señora lista que se cuela en el supermercado, etc…

      En mis viajes de joven por Europa me llamaban la atención a mi entonces comportamiento incivico propio de la juventud y de porqué no decirlo comportamiento propio de los dias de “vino y rosas” en la October Fest de Munich, por ejemplo. Alli te regañan como Dios manda en cuanto haces un comportamiento incivico a la primera de cambio. Claro, alli tienen leyes que se cumplen y si funciona el famoso Estado de Derecho…Alli haces una pintada en la calle y vas a un campo de concentración rehabilitado, pero en fin…

      D. Jose no se enfade y vuelva al mundo del cine que lo tiene muy desatendido….

      Un saludo

  4. “En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.”

    “Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto como pudo ponerse mi pijama.”

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