Cosas que nunca dirias con solo pensarlas

En este apartado, iré recopilando todas las cosas que uno va oyendo en la calle, en los medios de comunicación y que, incluso, para una persona dura de oído como yo pueden provocar grandes irritaciones, sarpullidos y escozores varios.

Se pueden encuadrar en grandes categorías:

–         expresiones del “politiqués” (acertada denominación de la jerga política que tomo prestada de un conocido sociólogo español).

Son expresiones inventadas por la casta política con el fin de disfrazar la realidad o engañar al contribuyente. Suelen ser asumidas acríticamente por la profesión periodística y, en casos extremos, llegan incluso a infectar al pueblo llano

–         majaderas expresiones impuestas por la corrección política.

Categoría  estrechamente emparentada con la anterior.

Sus efectos son letales en el ámbito político, extendiéndose con pavorosa rapidez por todos los partidos políticos, aunque el foco de infección se encuentra principalmente en el lobby feminista y de importantes “colectivos de minorías” (si tal contradicción es posible) generalmente subvencionadas. Normalmente las memeces originadas en la corrección política suele remansarse en los escalones mas altos de la pirámide social (casta política y periodística) detectándose casos aislados de infección “a nivel” de calle.

–         Expresiones “polla, polla”.

Encuentran su hábitat natural en ecosistemas periodísticos, variante “tertulias televisivas”.

Expresiones correctas en principio, son empleadas con tal profusión que acaban produciendo hartazgo indecible en el oyente. Las llamo así recordando una anécdota que cuenta Lazaro Carreter en su libro “El dardo en la palabra”. No se a que escritor (creo que era Borges pero a este le suelen atribuir tantas anécdotas y dichos que no me fío) le comentaron el curioso caso de alguien que se llamaba “José Polla Polla” respondiendo el interlocutor: “Che!, lo que molesta no es el apellido sino la reiteración

Vamos ilustrando cada una de estas categorías, realizando breve comentario cuando el palabro lo merezca.

  1. El politiqués.

o       “Calle 30”.

Esta expresión me provoca todas las mañanas alto riesgo de cortarme al afeitarme. Es oír el parte diario del estado del trafico en Madrid (donde no hay atascos ni retenciones sino que “nos vamos a encontrar dificultades”) y esperar a que el sumiso funcionario/periodista debidamente aleccionado pronuncie el “calle 30” en vez de “la eme 30” de toda la vida para que me entren sudores fríos, tembleques y espasmos epilépticos que solo por razones azarosas no me producen un rebanamiento del cuello, porque- pregunto- ¿a que oscuro propósito de disimulo gallardonesco responde sustituir la “eme30” de toda la vida por ese insultante “calle30”?.

Llamar con la todavía noble palabra “calle”a ese pavoroso agujero negro do yacen enterrados 5.000 millones de euros de gasto ruinoso, es afrentoso para los que todavía tenemos un concepto civilizado de la palabra “calle”, un espacio para los coches (que le vamos a hacer) pero fundamentalmente para las personas, el paseo y el esparcimiento.

Imagino que detrás de ese “disfraz” terminológico estarán razones jurídicas, litigios, impactos medioambientales diversos y artimañas varias del Ayuntamiento que padecemos:

– ¿Calle 30?

– ¡Calle Ud, D. Alberto!

o           “Proceso de paz” y “el mal llamado proceso de paz”

Desgraciadamente vuelve a estar de moda esta expresión, quizás la mas ignominiosa de todas las que ha producido nuestra casta política, porque ¿tendremos que recordar -como si se lo explicásemos a esos periodista iletrado norteamericano que de vez en cuando suelen llamar a los asesinos de ETA “insurgentes vascos”- que en España solo ha habido muertos de un “lado” y que las bajas en el otro bando se debe exclusivamente a la “inmolación” por torpe manipulación de su mortífero armamento?.

También me cabrean esos que, no participando de la afrentosa expresión, la rumian, la regurgitan y la vuelven a expeler diciendo:

Nosotros pensamos que hay que ver el mal llamado proceso de paz desde la perspectiva….”.

Vamos a ver, zoquete!. Supongamos que tu padre se llama D. Miguel y toda la vecindad le llama “El gilipollas de D. Miguel”. Pues bien, ¿a que no  quedaría bien que cuando llegaras a casa le gritaras a tu madre :

¡¡¡Holaaaaa Mamaaaaaa ¿ha llegado ya el “ mal llamado gilipollas de D.Miguel?”.

o           “No es un buen dato

Giro conceptual con doble tirabuzón y salto mortal hacia atrás, utilizado habitualmente por los subalternos del Ministerio de Trabajo con el que tratan de encubrir mensualmente los espeluznantes datos de paro.

Normalmente utilizada por una simpática alto cargo de ese Ministerio, de curioso nombre: Maravillas Rojo. Los ministros nunca comparecen a dar estos datos: debe ser considerado de mal tono.

Si a Doña Maravillas Rojo se le muriese un pariente, alguien debería darle el pésame con un “No es una buena noticia” en justo castigo a las burdas añagazas que emplea en sus “comparecencias-trampa”

o           “Es una cortina de humo para tapar los graves problemas del país ”.

Expresión usada con profusión por la oposición marianesca. Es fácil leer lo que este expediente encierra, que no es mas que “yo quiero hablar de lo que yo quiero hablar y no hablar de lo que tu quieres hablar”. Para un político su adversario siempre está lanzando “cortinas de humo”

Con frecuencia, -a poco que uno sea espectador atento- se revela lo burdo de la artimaña, pues lo que se considera en un momento una “cortina de humo” (pongamos por ejemplo, la limitación de velocidad a 110 km/h) se revela en breve tiempo como cuestión vital de Estado, cuando el que denunciaba la cortina tiene en su propio partido otros problemas (pongamos casos de corrupción) que (ahora sí) trata de tapar con otra cortina de humo (que ojo, puede ser incluso la propia cortina lanzada previamente por el contricante).

Los hechos sucederían así:

§       Febrero: “Uds, han limitado la velocidad a 100 km/h como cortina de humo para tapar la tremenda cifra de paro…”.

§        Marzo: “La acusación de irregularidades (*) contra nuestro partido no es mas que una cortina de humo para tapar las ocurrencias de su Gobierno para recortar (**) el gasto energetico como la medida impuesta a los españoles de reducir la velocidad a 100 km/h)…

(*) Obsérvese que los políticos no cometen delitos ni corrupciones sino que solo incurren en “irregularidades”

(**) Ya ni se reduce, ni se disminuye, ni se restringe, ahora todo se “recorta”, eufemismo al que se ha abonado entusiasmado incluso los contrarios a los “recortes”

o       “No trabajamos con esa hipótesis.

Con certeza estadística, la hipótesis que el político dice no manejar es la que inexorablemente acontece. Otro truco para disfrazar la incompetencia de la casta política y dar una patada adelante a los problemas.

– En Julio: Sra Ministra, los datos del crecimiento del paro apuntan a que podamos rebasar los 4.000.000 de parados a finales de año ¿cree que rebasaremos esa cifra?

– El Gobierno no trabaja con esa hipótesis.

(Resultado, en Noviembre: 4.200.000 parados)

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3 comentarios el “Cosas que nunca dirias con solo pensarlas

  1. Típico periodista deportivo usando y abusando de tópicos que escapan a su inteligencia:

    -¡En estos momentos, cuando van 35 minutos del primer tiempo, NO PODÍA IR MEJOR el resultado para el Levante, que va ganando 1 a 0 desde el minuto 13…!

    Yo le digo: “Ggggggilipollas, si el resultado fuera 2 a 0, ¿sería mejor o peor? y, si fueran 4 a 0, 7 a 0, etc…Gggggilipollas, ¿qué dirías?”

    Hoy estoy poco comunicativo…y cabreado, como siempre.

    DonJosé

  2. Pero, no sólo es eso D.Jose.

    Hay veces en que se dice “El resultado no podria ser mejor para el Levante que gana por 0 a 1”

    Y tu dices, pero vamos a ver so zote, como va a ganar por “0” a “1” cuando está demostrado hasta donde llega mi inteligencia que 0 es menor que 1.

    La memez está en que el Levante juega en campo contrario, y por no se que estraña gilipollez hay que anteponer siempre el resultado del que juega en campo contrario y luego el del visitante…

    No, si lo del mundo deportivo merece un capitulo aparte lo que pasa que como yo no lo frecuento mucho, pues tengo poco inventariado al respecto…

  3. ¡Ah, el periodista deportivo…!

    “Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.”

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